30 enero 2018

Mira: tengo entre las manos un jarro de ternura.

Denise Grunstein
Mira: tengo entre las manos un jarro de ternura.
*
Se ofenden ante mí las risas, como deben
ofenderse los pájaros enfrente de una jaula.
Ofendo como un rostro de náufrago en el lago.
*
estamos resistiendo la precipitación de lo que nace
*
Y después, boreal,
untándote la voz con dátiles y miel
y con los ojos llenos de culebras dormidas,
suave, cortés, mas sin vacilación
y, en fin, como si hablaras
desde las puntas de tus pecho
respóndele que sí, que sí es posible
esa ya antigua muerte augusta
sufrir y consumirse y reventar de amor.

Esto dile en mi nombre
y vuélvele la espalda.

Y a nosotros que nos proteja la fortuna.

Félix Grande

Mira: tengo un jarro de ternura entre las manos a punto de derramarse, a pesar de su firmeza. Mira: a pesar de la luz -no hay engaño alguno en mi risa-, una noche conmigo puede ser claustro de silencio. Mira, se trata de eso: si te asomas a mis ojos como a mis bóvedas, sabrás que el miedo vertebra todos sus pasos, articula y sustenta sus muros. No me inquieta decirlo pues es algo que nadie pregunta, a-qué-tienes-miedo-exactamente: a ser descubierta y perdida como un tesoro: a ser escuchada como el oculto rumor de las caracolas: una belleza de origen blanco: un oleaje sin raíces.