01 noviembre 2017

Padre (del latín pater): Origen, principio

Que anoche era de piedra
y al alba era de mimbre.
Marea

Yo nunca pregunto por las serpientes.
Joan Didion

Cuántas cosas te llevarás contigo a la tumba y cuántas cosas me habrías preguntado o quizá me habrías pedido que guardara para mí, los chicos, las palabrotas, las borracheras, tres cosas ya imposibles de esconder tras la puerta cerrada; cuántas ínfimas intimidades querrías haber ignorado y cuántas otras te enmudecerían si tan sólo las supieras. Como que hoy, otro día en que soplas dos pequeños fuegos, en que ojeas Patria, en que me besas en la iglesia porque hace tiempo no venía contigo; como que hoy, durante una tarde que se me antoja infinita, mientras tú duermes la siesta y mamá plancha tus camisas, yo estoy en una cama en la que he llorado otras veces, escuchando unas palabras que ya he oído otras veces, enfrentándome a un veneno que parezco no vencer nunca; como que hoy vuelvo a alejarme de ti y no porque cumplas años, sino porque mientras tú vives yo pienso en dejar de hacerlo, me siento en un suelo frío y vuelvo a teñirlo de rojo, y los golpes asustados y esa voz que me  llama son apenas un eco que se extinguirá cuando quede a solas. Cuántas cosas no podrías perdonarme si te enteraras, y no es lo que hago en los bares o los apartamentos o las calles, fuera del perímetro de tus cuidados y esperanzas, no; es la angustia culpable de haberte hecho causa primera, de haberos convertido en la excusa por la que, a veces, sigo siendo cuando ya casi he dejado de ser.