16 agosto 2017

(llevas los frutos como insignia o como amuleto)

Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;
Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Salmos 126:6

Al nivel de la experiencia profana, la vida vegetal no revela más que una serie de «nacimientos» y de «muertes». Es la visión religiosa de la Vida lo que permite «descifrar» en el ritmo de la vegetación otras significaciones y, en primer lugar, ideas de regeneración, de eterna juventud, de salud, de inmortalidad (...)
Mircea Eliade

tu primer tatuaje -el que más dolió y el que más tiempo maduraste- sólo podía ser uno que naciera de la verdad: todo lo que muere nace, todo lo sembrado crece. lo sabes porque tus ancestros trabajaron la huerta, porque el abuelito aprendió a leer bajo las velas y cambiaba gatos muertos por pescados; porque has regresado rota de muchos sitios y permaneces. te tatuaste los frutos de Rut y de Deméter, poco antes de que alguien colgara un árbol plata de tu cuello, y algún día serán en tu piel el laurel, la palmera, el olivo; todo lo que te recuerde de dónde vienes y adónde vas -de la tierra a la tierra, del polvo al polvo-. todo lo que te recuerde que te protege la voluntad inquebrantable de un ciclo infinito. llevas los frutos como insignia o como amuleto; la desnudez lógica ante el calor ha revelado el secreto. a quien pregunte, di: te tatuaste primavera contra invierno

1 comentario :