03 julio 2017

Tebaida

Dies Irae (1943)
y de esta agua se hartan,
aunque es de noche.
San Juan de la Cruz

(quizá lo único posible ahora sea velarse el rostro. cubrirse los cabellos. guarecerse del ruido. y ante la pregunta inevitable -¿volveré a ser quién era?- sólo cabe decirse: nunca. pero no has de llorar por ello. te has convertido en quien te sabías destinada a ser. no hechicera. no cortesana. una madre del desierto. recuérdate bien tu infancia, mirando con insistencia al cielo. antes de perderte en la belleza y la multitud. pero ya no te miras en los espejos, ni te turban las voces del mundo. cada día menos, cada día nuevo que despiertas en tu Tebaida. cada día que encuentras la única verdad en el silencio)