04 junio 2017

El péndulo del zahorí

Graciela Sacco
El otro puede ser un enemigo a batir, un monstruo a domar o un miserable al que salvar, pero siempre algo sobre lo que hay que intervenir.
Sergio del Molino

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
Santiago 3:5

No es compasión lo que tu hacer despierta sino la claridad y el desgarro de los espejos. Te veo y me veo, por tanto: me acerco. Te escucho y me escucho, por tanto: respondo. No confiesa sino egoísmo este anhelo de cercanía. Ofrezco aquello que ansío recibir. Entregar es también recibir lo que nunca nos fue dado.

*

No obstante hay ciertas verdades que siempre supe evidentes, incluso cuando no creía en lo infalible de la verdad.

Por ejemplo:

Una noche que acaba es una luz que se escoge

Una mano que no se tiende es una mano destinada a pudrirse

(y por eso las mías están deseosas de tocar)

*
Si algo puedo hacer, es iluminarme

*

Y no obstante nada aquí queda exento de duda. Ni mi fe más ciega ni la voluntad más transparente.

¿Y si la fe es la tierra bajo el péndulo del zahorí?

¿Y la voluntad un suspiro de Atacama?

¿Y la paciencia un círculo de final inalcanzable?

*

Escojo la fe, a pesar de todo.

Y la voluntad.

Y la paciencia.

Y la ingenuidad de creer que nadie se condena hasta su muerte.

*


Definitivamente es una virtud. 
Fracaso será cuando dejes de serlo.