23 julio 2016

El abrazo.

Camille Claudel
Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
EDUARDO GALEANO

¿A partir de qué instante termina el abrazo
destinado a construir y empieza el abrazo
decidido a la destrucción?
Dime, ¿conoces la frontera?
¿Es una alteración del aliento?
¿Un cambio de ritmo en las manos?
Dime, ¿supiste sentirlo
la última vez que nos atamos
o te blindaste, como yo, en un postrero
baluarte de esperanza? 

Si me odio no es por querer
que vuelvas –incluso ahora,
siendo una ausente tu voluntad
y siendo mi orgullo el más lejano
de los fantasmas.
Si me odio
es por desasirme
de aquel abrazo,
no haberme entregado
a su infinitud,
no haberme aferrado
a un espacio inútil en contenernos
y en el que hoy,
rociada de sal,
mutilada de escarcha,
me encuentro a solas.

2 comentarios :

  1. Aferrarse a un abrazo... Puede ser un acto de valentía, de locura, de desesperación, de amor infinito. Ay, los abrazos. ¿Por qué serán tan terriblemente complicados?

    (sonrisa de elefante)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Terriblemente complicados y sin embargo, cómo nos completan a veces.

      Eliminar