21 mayo 2016

La espiral.

Cynthia Lee
Tu nombre es un perfume que se derrama.
CANTAR DE LOS CANTARES

Ayer fue hermoso. Y digo ayer porque pronto llegó el presente y me dijo: basta. Y digo ayer porque en el hoy ganan la marcha y la ausencia. Ayer fue hermoso: existió el verbo pero existió también la flor en la boca. La vida en la boca. El mundo perdió sus líneas y sus contornos: quedó en sfumato, dejó de rodearnos y nos penetró. Nos colmó de su luz y su sombra. Ayer fue hermoso. Me miraste muy dentro en mitad de la espiral; me acariciaste la nuca empapada, me dijiste suave: ven aquí. Y yo fui corzo corriendo presto a la llamada de la flecha.

13 mayo 2016

Esto ya no soy yo, pero me he escrito para siempre.


[...] lo que más aprecio de este libro es el valor con el que la poeta se enfrenta al miedo a la vida. Vestida con una túnica blanca y con unos zapatos que brillan —como una autora antigua y enamoradiza, como una autora joven y misteriosa— ella desciende al inframundo de la personalidad. Nos tiende la mano para que vayamos con ella y, una vez en ese páramo, nunca nos suelta. 
LUNA MIGUEL

Luna tiene razón: tuve miedo. Y sigo teniendo miedo. Ahora todos pueden verme. Tocar estas páginas, tocar las limpias oquedades de mis clavos. La llaga hinchada en mis manos de azúcar. Y por eso este rubor, esta minúscula inquietud, esta felina timidez: me escondo entre el follaje aunque mis ojos afilados ya estén a la vista y a veces lloren todavía. Esto ya no soy yo, querría gritar. La doncella ya no / la granada ya no / la muerte ya no aunque posada permanezca en mis estambres. Esto ya no soy yo, pero he me escrito para siempre. Mi alma abierta ya brilla, diamante en lápida celeste, pues escribirse es condenarse a la eternidad. Enorgullécete, dicen; ya eres eterna. ¿Qué honor hay en eternizar la más pesada de mis piedras? Esto ya no soy yo o quizá sí lo soy: papel finísimo, fragante papel: papel frágil, papel invencible: sé cómo romperme y también sé cómo resistir.

02 mayo 2016

Aprender a sangrar.

Pliego las páginas de la tristeza una a una
y de su palidez
extraigo mi sonrisa.
WAFA WAYDI

No te mentía: soy diminuta. No te mentía: no sé nada sobre casi todo, y aunque pude saber, hace tiempo que he olvidado. ¿Te he dicho que cuando empiezo a sentir también empiezo a perder? Pierdo el blindaje ante el peligro. Pierdo la noción de lo que realmente soy: pan desmigado y carne en manos de Saturno. Pero tengo que perdonarme, dices, así que me haré algunas concesiones. Soy diminuta, cierto; pero estoy intentando crecer. No sé nada de nada, pero estoy intentando aprender. Aprender a sangrar de nuevo.