10 abril 2016

Estás marcada.

Margaret Keane
Estás marcada. Tu cicatriz es noche en vela, llanto injustificado, dedos que bailan como arañas violinista. Tu cicatriz es la cortés aceptación del abandono tú también lo harías, después de todo, ¿o te aventurarías a caer?. Tu cicatriz es la gratitud a quien permanece y encuentra luz en mitad de tu larga sombra. Alguien roto no puede reconstruir a nadie, dice M.; y tú sabes conseguirlo. 
*
En Japón reparan con metales preciosos los pedazos de algo destrozado: es un arte que llaman kintsugi. Desde que te enteraste, te repites a diario que ésa ha de ser tu labor. Reúne tus añicos; conviértelos en destello. Púlelos. Ensámblalos. Haz que se abracen todo lo posible hasta el próximo impacto. No ocultes jamás su existencia bajo barnices de risa y piel. Estás marcada, sí, pero eres digna de apuesta y caída. Tu cuerpo aún desprende calor. Y tu cicatriz es de oro.

2 comentarios :

  1. No conocía el arte del kintsugi. Pero, a partir de ahora, cuando tropieze y algo se me resquebraje podré llenarme de colores.

    (sonrisa de elefante)

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    1. Yo leí sobre ello y me cautivó por completo. Restaurar con oro y plata y que ese recomponerse sea aún más valioso. Qué concepto tan bonito, de verdad.
      Un beso, María :)

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