25 abril 2016

Lo que no se nombra nunca ha existido.

William Blake
Lo que no se nombra nunca ha existido. Por eso no nombro el dolor. Por eso no lo nombro, y si lo nombro es la aguja del pajar. Ya veré. Ya hablaremos. Cambiemos de tema. Tú apenas si eres consciente de lo que yace entre estos muros. Cómo podrías saberlo si eres incapaz de derribarlos o tal vez sea yo misma quien frustre su demolicion.
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Lo que no se nombra nunca ha existido. Por eso en tu presencia sólo nombro el deseo y la tentativa. La mentira de estar siendo una mínima parte de mí. La parte que no abruma. La parte que no distancia. La parte de mí que pasa por la vida sin desplomarse.
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Lo que no se nombra nunca ha existido pero existirá. Al final del día, cuando no haya nadie mirando. Cuando apenas si quede algo de consciencia en los ojos del mundo. Lo que no habrá existido hasta entonces despertará. Y cuando recuerde que nadie salva será la hora de marcharme.

10 abril 2016

Estás marcada.

Margaret Keane
Estás marcada. Tu cicatriz es noche en vela, llanto injustificado, dedos que bailan como arañas violinista. Tu cicatriz es la cortés aceptación del abandono tú también lo harías, después de todo, ¿o te aventurarías a caer?. Tu cicatriz es la gratitud a quien permanece y encuentra luz en mitad de tu larga sombra. Alguien roto no puede reconstruir a nadie, dice M.; y tú sabes conseguirlo. 
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En Japón reparan con metales preciosos los pedazos de algo destrozado: es un arte que llaman kintsugi. Desde que te enteraste, te repites a diario que ésa ha de ser tu labor. Reúne tus añicos; conviértelos en destello. Púlelos. Ensámblalos. Haz que se abracen todo lo posible hasta el próximo impacto. No ocultes jamás su existencia bajo barnices de risa y piel. Estás marcada, sí, pero eres digna de apuesta y caída. Tu cuerpo aún desprende calor. Y tu cicatriz es de oro.