31 marzo 2016

La luz del día.

Stockholm (2013)
A la luz del día todo es diferente. Sólo que ya amaneció y volvió a anochecer y volvió a amanecer, y algo seguía allí. ¿Una mano? ¿Un arma? ¿Una palabra acaso no sirven para aferrarse o disparar? Con la llegada del sol todo palidece y se revela. Todo clama: Este no es tu hogar (pero podría serlo). Todo clama: Esto no es calor (pero sabes cómo fingirlo). Puedes ponerte la sonrisa, el terciopelo y la dulzura como quien se enfunda un disfraz. E ignorar todo lo demás. Lo demás que te atrofia y persigue. Lo demás que sigue oculto tras tu torso de cristal. Lo demás: una sola verdad: tengo 24 años y estoy cansada.

3 comentarios :

  1. Sé bien de disfraces y cansancio, de lo que persigue y lo que sigue oculto. De amaneceres calcados.
    Ojalá un respiro a estos cuerpos de veintipocos años.

    (sonrisa de elefante)

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    1. Ojalá ese respiro. De verdad.
      Abrazos, María :)

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  2. A mí me pasa un poco al contrario, es por las noches cuando estoy tan cansada que me faltan fuerzas para mentirme. Pero siempre amanece, siempre.
    Lo dijo mamá: 'piensa mañana en lo que te preocupa, y repítete lo mismo todos los días'. Menos mal que siempre quedará agua fresquita para lavarnos la cara y empezar otra vez. :)

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