31 marzo 2016

La luz del día.

Stockholm (2013)
A la luz del día todo es diferente. Sólo que ya amaneció y volvió a anochecer y volvió a amanecer, y algo seguía allí. ¿Una mano? ¿Un arma? ¿Una palabra acaso no sirven para aferrarse o disparar? Con la llegada del sol todo palidece y se revela. Todo clama: Este no es tu hogar (pero podría serlo). Todo clama: Esto no es calor (pero sabes cómo fingirlo). Puedes ponerte la sonrisa, el terciopelo y la dulzura como quien se enfunda un disfraz. E ignorar todo lo demás. Lo demás que te atrofia y persigue. Lo demás que sigue oculto tras tu torso de cristal. Lo demás: una sola verdad: tengo 24 años y estoy cansada.

13 marzo 2016

Tumblr me pregunta: "¿Estás bien?" y yo escribo esto.

Muy serena en los cócteles,
mientras que en mi cabeza
estoy experimentando una operación a corazón abierto.
ANNE SEXTON

Todo lo que veis ya no existe,
todo lo que queda
dos pupilas engrandeciéndose al tacto de un sueño imposible,
una lengua afilada que se rinde en privado,
una risa que recapacita y cesa
cuando se posa en mí la claridad.

(hay un desequilibrio entre lo que se ve y lo que se silencia)

Todo lo que veis son las ruinas
de una villa que albergó valses,
el vuelo y canto de los pinzones,
el discurrir de los zapatos de gala,
los carruajes, los fuegos de artificio,
y de camino al alba, un esplendor
que asomaba tenue en las copas rotas,
el champagne derramado, el dormirse ebrio y dulce
en los alféizares, la última pareja
girando entre los espejos
-demasiado deprisa para distinguirse
de la noche que los ataba-.

La larga fiesta terminó.
El sol se alzó, mas fueron las sombras
que proyectaba a su paso
las que irrumpieron en los salones
adueñándose de cada esquina,
de la plata y las maderas nobles;
la luz no fue bien recibida
y se marchó lejos. Muy lejos.
A tierras más clementes, donde las criaturas
y las florecillas y las chimeneas
pueden acogerla con agrado,
y donde las lagunas más apacibles
saben reflejarla.

Todo lo que queda
todo lo que veis es
la hiedra,
húmeda y fría
haciendo suya
la desnudez de los muros;
la lenta muerte de los arriates
que siguen sucumbiendo, mientras el invierno
ya empieza a retirarse
al otro lado
de la verja.

01 marzo 2016

El claustro y la colmena.

Terciopelo azul (1986)
He sentido la llamada del claustro y la colmena. He acudido a su presencia: ahora toda mi mente es silencio. He satisfecho su ruego: vuelvo a ser la abeja reina. Me siento en el trono áureo, lamo los tártanos y las mieles de la soledad. Su regusto es amargo. 
Son mi único sustento, me digo. El único humor que mis entrañas se atreven a segregar.