26 agosto 2015

Venir al norte: El valle.

 
   
 
Si de nuevo le preguntaran
diría no otra vez. Pero ese no, legítimo,
para toda su vida lo avasalla.
CONSTANTINO CAVAFIS

Yo jugaba con la idea de la muerte: con la idea solamente: yo pertenecía todavía a ese mundo. Hoy es otra cosa. Ya no juego. La muerte está ahí; oculta el cielo celeste.
SIMONE DE BEAUVOIR

Los indígenas de la Amazonia distinguen cien tonos de verde donde tú sólo verías uno; eso me advirtieron; yo aquí descubro verde espera y verde esperanza, no siempre a la vez; a menudo, la espera existe desprovista de toda fe; a menudo, una llamada o su ausencia, una palabra o su eco, se convierten en dueño y mi eje de mi ser; y qué injusto que mi horizonte se reduzca a algo tan nimio, a algo tan fácil de sustituir por una canción o una carta; querido amor mío, quisiera escribirte, he venido al norte a esperar a que digas vuelve, a que digas no te vayas más, a que digas no serás recuerdo. He venido al norte a esperar algo que no llega, algo que permanece en el aire, porque no es necesario, arguyes; yo sé la verdad: nada es dulce en mí, nada es capaz de convencerte de que el mañana aquí será fértil; nada es capaz de bastarte nunca mientras a mí me bastan tus escombros.

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