31 agosto 2015

Venir al norte: La costa.

Yo creo que hay países plenos, grandes, fuertes
y países que no valen nada, igual que los seres humanos,
los libros, las casas, los artistas
y la razón es una razón simple: la atávica voluntad
de querer ser o de no querer ser.
Y yo soy voluntad de querer ser, plena y violenta.
Muy violenta.
MANUEL VILAS

He venido al norte a respirar la paciencia del pescador.
Alguien arroja una red a la vida y alberga esperanza: el hallazgo
y la conquista de un ser precioso.
[...]
He venido al norte a entender que estoy hecha de fuego,
ya lo sabía, en realidad: de fuego y sal.
No he aprendido a doblegarme.

26 agosto 2015

Venir al norte: El valle.

 
   
 
Si de nuevo le preguntaran
diría no otra vez. Pero ese no, legítimo,
para toda su vida lo avasalla.
CONSTANTINO CAVAFIS

Yo jugaba con la idea de la muerte: con la idea solamente: yo pertenecía todavía a ese mundo. Hoy es otra cosa. Ya no juego. La muerte está ahí; oculta el cielo celeste.
SIMONE DE BEAUVOIR

Los indígenas de la Amazonia distinguen cien tonos de verde donde tú sólo verías uno; eso me advirtieron; yo aquí descubro verde espera y verde esperanza, no siempre a la vez; a menudo, la espera existe desprovista de toda fe; a menudo, una llamada o su ausencia, una palabra o su eco, se convierten en dueño y mi eje de mi ser; y qué injusto que mi horizonte se reduzca a algo tan nimio, a algo tan fácil de sustituir por una canción o una carta; querido amor mío, quisiera escribirte, he venido al norte a esperar a que digas vuelve, a que digas no te vayas más, a que digas no serás recuerdo. He venido al norte a esperar algo que no llega, algo que permanece en el aire, porque no es necesario, arguyes; yo sé la verdad: nada es dulce en mí, nada es capaz de convencerte de que el mañana aquí será fértil; nada es capaz de bastarte nunca mientras a mí me bastan tus escombros.