28 junio 2015

El ciervo, la luna y el hambre.

Antero Topp
¿Es la culpa la emoción más apropiada para tratar de hacer algo? Y si no tratamos, ¿qué hacer, entonces, con ella? ¿O esa pequeña dosis de sufrimiento que la culpa te da ya cumple con su cometido tranquilizador?
MARTÍN CAPARRÓS

Tu símbolo era el ciervo
y el mío la luna
que la lluvia caiga sobre
nuestras fauces
LEOPOLDO M. PANERO

En la oscuridad, el perfil de un pecho irregular. El olor de un sudor reciente. En la oscuridad, la fiebre. La quemazón del beso estival. Un dolor que es grueso lino. Una voz que lo atempera. ¿Sentirán del mismo modo el dolor en África?, te pregunto entre el delirio y un llanto caliente. Antes de dormir y después del amor siempre hay lugar para confesarte que el mundo aún me aterroriza. ¿Nos odiarán por ser felices mientras ellos sufren sin saber que sufren? Pero no, no podrían odiarnos; cómo podrían sin tener idea de adónde va aquello que no tienen y que no han visto nunca 
el alimento, el lujo de vivir sin su búsqueda;
Buscarán respuesta en Allah. La tierra seca. El kalash cargado. Morirán sin saber la verdad.
Que nuestras aves picotean el mijo en sus jaulas doradas, el mismo mijo que allí pospone el final de la agonía. 
~
Te das la vuelta y me contestas: que vivas da sentido al mundo. Pero cómo puedo dar sentido a un mundo de cuya miseria soy culpable. Te hablo de mi culpa, de mi culpa, de mi gran culpa: como carne, estreno ropa, tecleo sobre minerales de sangre; nada puede redimirme, ni una hija de ébano, ni un futuro en las aulas, ni todo el amor que pueda dar. La mancha la limpiaremos juntos, nuestra vida mirará al Bien; eso siento que dices, sin hablar, cuando me abrazas; moriremos habiendo embellecido nuestra pequeña parcela; tu desnudez brillando mortecina bajo la luz de la lámpara; no llores, bésame, eres buena, Annie, tan buena. Pero cada vez que te beso sé que alguien grita pidiendo auxilio, que otro cuchillo se hunde, que una esperanza se está apagando.

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