17 mayo 2015

Salir de, situarse dónde, llegar a.

Mateja Kovac
Trato de salir de mí misma pero adónde iré si lo consigo. Si aún fuera de Annie sigo empapada de Annie. Nunca seré buena escritora: demasiado ego entre mis palabras. Demasiados gritos de auxilio que deberían ser asteroides -salvas de luz en el universo-. De qué podría escribir sino de todo lo que callo. Cada petición es un poema, cada poema es una petición. De qué podría hablaros si sólo tengo un latido. Me decís que salga y que ría, que estáis ahí, que no os iréis. Que aunque lo hagáis yo sabré seguir.
Yo ya no confío.
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Quiero que entiendas que no me inquietan la impotencia o el dolor; fui un pequeño bebé azul, aprendí pronto a no poder. No: mi inquietud es esta fragilidad. Esta fragilidad desnuda, expuesta a la vista de todos. Mis pies no caminan y tú has de acudir. Empujar mi silla de ruedas mientras tu risa brota y brota bajo el punzante sol del desierto. El amor nos convierte en un solo ser, dos, uno, yo en ti, tú en mí. 

No sé si por tu mano secreta o el lorazepam bajo la lengua o porque al fin he llorado sin sentirme avergonzada. No sé si por algo que has hecho o algo que simplemente ocurre, pero observa: la ola empieza a menguar. El verano se está acercando

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