17 mayo 2015

Salir de, situarse dónde, llegar a.

Mateja Kovac
Trato de salir de mí misma pero adónde iré si lo consigo. Si aún fuera de Annie sigo empapada de Annie. Nunca seré buena escritora: demasiado ego entre mis palabras. Demasiados gritos de auxilio que deberían ser asteroides -salvas de luz en el universo-. De qué podría escribir sino de todo lo que callo. Cada petición es un poema, cada poema es una petición. De qué podría hablaros si sólo tengo un latido. Me decís que salga y que ría, que estáis ahí, que no os iréis. Que aunque lo hagáis yo sabré seguir.
Yo ya no confío.
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Quiero que entiendas que no me inquietan la impotencia o el dolor; fui un pequeño bebé azul, aprendí pronto a no poder. No: mi inquietud es esta fragilidad. Esta fragilidad desnuda, expuesta a la vista de todos. Mis pies no caminan y tú has de acudir. Empujar mi silla de ruedas mientras tu risa brota y brota bajo el punzante sol del desierto. El amor nos convierte en un solo ser, dos, uno, yo en ti, tú en mí. 

No sé si por tu mano secreta o el lorazepam bajo la lengua o porque al fin he llorado sin sentirme avergonzada. No sé si por algo que has hecho o algo que simplemente ocurre, pero observa: la ola empieza a menguar. El verano se está acercando

03 mayo 2015

Querida futura hija: no sé dónde estás pero iré a buscarte.

Elinor Carucci
 
Querida futura hija: no sé dónde estás
no sé si tu piel será clara o tenderá a la oliva o los granos del café,
si para encontrarte tendré que cruzar la estepa o el gran lago salado,
si ya eres proyecto o permaneces en el aire como yo
porque mamá no está hecha todavía
mamá nunca ha tenido un sueldo que pueda abarcar tu felicidad
o al menos un billete de avión que te traiga a casa.

Posiblemente aún no has vivido el abandono o la impiedad de la guerra,
la reminiscencia de tus primeros días en el lecho del opio y el cemento, de la tragedia que aún desconozco
pero será espada de tu infancia. Te seré sincera: yo tampoco he vivido
y tengo miedo de todo ello
los procesos, los retrasos, las altas torres de marfil que reclamarán mi firma.
No se lo digas a nadie, pero mamá tendrá que mentir. Afirmar que está lista
afirmar no hay nada en mi cuerpo y mi cerebro que me haga inadecuada.
Perdona a mamá, pues será egoísta.
Mamá será egoísta porque querrá tenerte en sus brazos.

No sé si querrás seguirme pero sé lo que me espera para convencerte:
un apartamento alquilado, una época inquieta en Europa del Este, África, Palestina;
un disfraz que disfrace mi origen, pues temo la venganza de los otros.
Las bombas. Los traficantes. El zumbido de un avión fanático.
Rechazaré su cocaína, sus asaltos, sus amenazas, todos los clichés extranjeros. De su violencia sólo quiero
la sangre derramada: la tuya.
La limpiaré y secaré con la luz ardiente del lugar del que vengo
y que quiero ofrecerte a cambio de hacerte
instrumento de mi coraje
fuente de mi resistencia
semilla de mi vientre nulíparo.

No sé si querrás cambiar tu nombre. Si querrás ser Angélica Ruth Dalila o con valentía
asumirás tu memoria:
si así fuera no me importará aprender tu lengua para pronunciarte
llevarte de vuelta cuando crezcas y tu corazón sepa procesar su pasado
a través del estricto tamiz del tiempo
—patinaremos sobre ríos helados, montaremos en camello, lloraremos al tragar un curry demasiado picante. 
Al revisitar tu origen te permitirás quizá cierta nostalgia
pues nada tendrás que temer entonces: antes de dormir sabrás que mamá
cepillará tu enredado cabello
cantará La feria de Scarborough
compondrá fábulas donde reines.

Querida futura hija: no sé dónde estás pero iré a buscarte.
Querida futura hija: no sé quién serás pero ya te amo.