17 febrero 2015

Historia de un enamoramiento.

¿Qué ama el amor? El infinito. ¿Qué teme el amor? Los límites.
Soren Kierkegaard
I
Lo primero es la seducción. Tú no has leído a Kierkegaard y no sabrás de qué te hablo pero en la oscuridad de mi portal te explico: yo he sido Cordelia. He sido engañada por un estratega de la mente y la traición. Tú no has leído a Kierkegaard -hace poco estudiarías Nietzsche o Descartes y probablemente resoplarías frente a aquellos exámenes que para mí quedan tan lejos-; sin embargo sé que comprendes el deseo y el dolor que precede y sucede al deseo: también tú has habitado los prismas oscuros del alma y has bailado cara y cara con la sordidez. Tú comprenderás a Annie y a Lux. Tú caminarás más allá del nombre. De mi nombre. De todos los nombres.

II
Lo primero es la seducción y lo segundo es la elección; todo en base a una premisa que siempre he tenido clara pero extrañamente olvidé todas las veces que escogí: elige a quien te devuelva el cielo, elige a quien te ofrezca aventura, carreteras, sueños primitivos; elige al pájaro rebelde que lucha por salir de donde quiera que esté. Elígete a ti en su piel.

III

Lo primero es la seducción, lo segundo es la elección, lo tercero es la palabra que dijiste y después callaste, porque estaba impresa en tus ojos y no había necesidad de romper el hechizo; aunque yo sé que sentías mi torrente de pensamientos que cantaban, ¿verdad que escuchaste su canción?

IV
Lo primero es la seducción, lo segundo es la elección, lo tercero es la palabra que dijiste y después callaste, lo cuarto es la verdad que ya no niego ni enmascaro, ni siquiera trato de aligerar pues pesa tanto aquí dentro -quiero decir que es un peso que no es peso, que es presencia y solidez-:

Sé que me estoy enamorando porque ya no escribo o sólo escribo la palabra felicidad en todas las bocas.

(En realidad miento: te he escrito un poema. Dos poemas. Tres poemas. Te escribo exponencialmente mientras todo se desata.
Algo así como
me has regalado una rosa
la he puesto en agua y he tenido
miedo
y también como
la ausencia es el descubrimiento del frío)

V
Lo primero es la seducción, lo segundo es la elección, lo tercero es la palabra que dijiste y después callaste, lo cuarto es la verdad que no niego, lo quinto es el lugar que inventas en las calles frías para mis lágrimas, mi herida y mi soledad. La tríada que me delata. La tríada que abrazas y rocías de ungüento sin extrañeza, sin apenas esfuerzo. Quizá ya lo has hecho antes. Quizá lo has estado haciendo por toda la eternidad.


(play)

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