14 julio 2014

Lo que he visto

No temáis, la sombra sólo es otra forma de luz.
Susanna Tamaro

He visto el amor de una madre. ¿Por qué es necesaria la lejanía para sentirlo tan cercano? Traviesa Koré; siempre cíclica. Siempre oscilando entre dama y doncella.
He visto a Roma en movimiento a través del rumor de los siglos. ¿Por qué es necesario estar sola para apreciar la muchedumbre?
He visto en blanco mi cuaderno, culpa del olvido y la prisa. ¿Para qué rendir culto al verbo cuando nadie se sienta a escucharlo?
He visto el fin de una historia. ¿Para qué empezar si ya todo ha acabado?
He visto a Giulia creer en las hadas, brillantes sus pupilas cada noche, cuando me pide que le cuente otro fragmento de leyenda: yo me pregunto, entre unicornios y otras criaturas, cuando hará acto de presencia el ateísmo. ¿Doce años? ¿Dieciocho? O acaso será como yo, una eterna creyente, una eterna esclava de cartas y cirios y constelaciones; una eterna asidua de suelos sagrados que ofrece su nuca a la inmensidad. Por la dicha de los otros. Por la piedad de los míos.
He visto de cerca la auténtica fuerza y no he sabido soportarla.

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