08 junio 2014

Estamos malditas

Alexandra Levasseur
Papel higiénico, pañales, coladas, comilonas. Es el sagrado círculo del hombre y nuestra misión consiste no sólo en descubrirlo, captarlo y delimitarlo, sino convertirlo en algo bello, transformarlo en cántico.
Milan Kundera

1. Crimen y castigo, acción-reacción. Por eso se enciende mi pelvis en mitad de la noche. Por eso abrasa la orina y mi piel se estira, dando paso al exceso de grasa. No es la fiebre la menstruación la comida. Son mis manchas, son mis pecados y sus respectivas penitencias. A cada una su color. Naproxeno naranja-fluoxetina amarilla-verde risperidona- y ahora el arándano. Arándano rojo: su interior alberga las zarzas y el alivio. Mis desayunos son un arco iris.
2. Sueño con mi propio exorcismo. Me sueño hercúlea, de risa argentina, pidiendo mi muerte en lenguas arcaicas. Me sueño salvaje como no soy o quizá soy tras mi cabello. Porque puede que en Salem tuvieran razón y este monstruo que me habite sea intruso. Sara nos cuenta la historia de la muñeca Anabelle y yo me pregunto: ¿acaso es mi nombre el que porta el signo del diablo? De mi sueño nace un poema. Si entro a una iglesia / ¿arderé? / Si rezo de nuevo / ¿cómo sabré / que el dios al que llamo / es el correcto?.
3. Mi hermana lo dice, mi prima lo dice: estamos solas y malditas. Nuestra madres serán las últimas modeladas en el amor. Nuestras madres con sus calvarios y sus inquebrantables lealtades; con sus manos ásperas y sus coños destrozados en los partos. Y nosotras tan opuestas, tan vanas en nuestros anhelos. Nosotras con hijos que no alumbraremos y que arrancaremos de otras cunas. Nosotras con trabajos tardíos y esos hombres abandonados. Nosotras con la libertad que ansiábamos y que ahora no sabemos domar: cuánta soledad y cuánto desengaño, mas qué imposible es sentarse a mirar y acatar sin más las condiciones.
4. Y vuelvo hoy a la infancia: a la casa desierta, el cuarto de costura y los inmensos patrones de papel marrón; la escalera inmersa en las tinieblas; la gitana que nos maldijo. Aún recuerdo su rabia y su puño alzado pidiendo justicia. Y cómo temblábamos -¿terror o risa?-. Qué poco sabíamos entonces de aquello que nos esperaba.
5. He decidido tatuarme el medio corazón que me queda.

2 comentarios :

  1. Te odio mucho ahora mismo por hacerme sentir tan expuesta con unas letras que no son mías. (¿Y qué hago cuando no tengo un corazón que tatuarme? ¿Y qué sucede cuando mis demonios han acampado bajo mi piel y no hay dios correcto que los saque? ¿Y qué pasa cuando el negro es mi color y todos los demás están asustados de él? Sigo sin hallar respuesta.)

    Leerte estando de exámenes es un refuerzo positivo.

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    1. Ánimo, preciosa, que pronto los exámenes pasarán y tú puedes con ellos. Ya lo has demostrado de sobra. Y me alegra ser un alivio en esta etapa agobiante, ¡sólo con eso siento que he cumplido?
      Un beso, bonica :)

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