01 junio 2014

Australia

Picnic en Hanging Rock (1975)
Anoche dormí en Australia
reinventé la pereza en mis párpados
y la indiferencia de mis piernas lentas
y un vientre cada vez más amplio
-obra del hambre o la maduración-.
Anoche hallé una luz en mis paredes
me tendí a su vera, quise mostrar
con ella mi más bella perspectiva
sumiendo el resto en la oscuridad
fuera del alcance de otros ojos.

Anoche fue Australia
simultáneamente
desierto y coral
helada e incendio
fue amor y a la vez el odio
a los hijos prófugos que me reclaman
todavía
desde el averno.
Anoche fue el puente
entre yo y yo
el yo que espera y el yo que camina
anoche fue el sexo
dulce y rabioso,
bañado e inmune
a los escenarios
al universo que enmarca
el fin de esta entrega
y el inminente
inicio
de la siguiente.

Así evoco el porvenir
un adiós continuo, lacerante,
a pesar del patrón repetido
en cada escisión:
brevísimo beso
augurio enunciado con pasión,
después, como un rayo, la nada

arena vieja

descastada
antaño roca,
que quebró
ante el ciclo tenaz de las estaciones.

5 comentarios :

  1. Entre yo y yo, eternar antonimias.
    Un abrazo!

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    1. Son tantas las identidades que somos capaces de albergar...
      ¡Un beso!

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  2. Esa arena vieja y descastada pesa mucho cuando la ponemos en la palma de la mano. Y, aún así, qué bonito y melancólico es acariciarla y recordar.

    (sonrisa de elefante)

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    1. Qué bonito y a veces triste recordarlo, pero supongo que es lo que conlleva crecer.
      Abrazos, Mery :)

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