25 mayo 2014

Y yo le dije: en ocasiones perdono.

Dara Scully
Y si vamos a ser amables, que sea por simple generosidad, no por sentirnos culpables o temer las represalias.
J. M. Coetzee

Y yo le dije: en ocasiones me ordeno controlar mis flaquezas. Me digo: controla la prisa. Controla el redoble y la pereza. Controla la fragilidad. Controla la risa inapropiada. Controla las respuestas si son dagas. Controla las fugas de fe. Controla la concepción del odio, el tránsito y el destino del odio. Controla todo deseo exponencial. Controla el dolor de la vieja herida. Controla la ingenuidad que crees extinta en tu alma cetrina, pero que sigue latiendo, resurgiendo ante cualquier contacto humano. Controla la mente, pues es tramposa. Controla la soledad. Controla el cuerpo, pues será quien te empuje hacia la tumba.
Y también le dije: en ocasiones perdono. Hago míos los defectos ajenos. En secreto arrojo sal en sus lechos y los protejo de todo mal. En secreto tomo sus pecados y los transformo en cálidos cirios. Recelo del padre: te perdono. Ira de la madre: te perdono. Frialdad de la hermana: te perdono. Violencia del hombre: te perdono. Os perdono porque os amo, ¿entendéis? Os perdono porque os quiero habitando la luz eternamente.

2 comentarios :

  1. no podría controlarlo todo, porque pienso que incluso el hecho de controlar, es incontrolable. a veces por propio interés estaría bien, pero todo, sería asfixiante. aunque lo bueno que le veo a ello es que eres tú mismo quien controla todos tus actos, y nadie más.

    (saludos)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y a pesar de lo imposible de ello, quién pudiera controlar ciertas cosas...
      Un saludo :)

      Eliminar