11 mayo 2014

El corazón está más arriba

Escuchó aquella extraña voz impersonal que reconocía como propia, insistiendo en la soledad del alma, incurable. Es imposible la entrega, decía la voz: uno se pertenece a sí mismo.
James Joyce

Estoy demasiado acalorada para escribir en cualquier superficie que no sea: piel mojada, piel marmórea, piel finísima y candente. Estoy demasiado rendida para admitir a trámite otra trampa, otra traviesa tentativa. Éste cuarto es el infierno. Y no se puede engañar al diablo. ¿Vas a volver a intentarlo? ¿Estás seguro? Recuerda bien. Recuerda el primer mordisco. Por siempre sellado en tu cuello firme. Recuerda el primer zarpazo. Tus restos hincados bajo mis uñas. Conservados como sagradas reliquias. Recuerda, ah, las primeras conquistas. Pechos-pelvis-corazón. Pero el corazón está más arriba. Más al norte del fiero instinto que insistes en desvelar. Mi nula respuesta a las caricias. Mi sexo eternamente dormido. Quizá al cuerpo ya nada le queda por entregarme -exprimí tan rápido la savia nueva, el encarnado néctar del placer-. Quizá mi patria sea el espíritu.
(play)

6 comentarios :

  1. Tan intenso como esos zarpazos de los que hablas.

    Un beso, Annie.

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    1. Quién dijo que la violencia no sabe ser bonita.
      Gracias, Isi :)

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  2. me han llegado esos calores y he tenido las ganas de salir a la calle y respirar aire fresco, que en esta pequeña habitación ya me estaba ahogando. buen texto.

    (saludos)

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    1. Aquí ya prácticamente es verano y ojalá sea largo.
      Saludos :)

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  3. A fin de cuantas, la patria del espíritu es más duradera. O eso creo yo.

    (sonrisa de elefante)

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