03 abril 2014

Diario de ausencia II: La sed

Porque nací para ser la otra. La que pertenecía a todos y a nadie, la que no tenía nada y quería todo, quemándose en cada experiencia, y con una obsesión por la libertad que me aterrorizaba hasta el punto de no poder mencionarla. Me empujaba hacia un estado errante de locura que me deslumbraba y mareaba a la vez. 
Lana del Rey

Hay una sed que nunca se marcha. Hay una duda que persiste. Hay una pesadilla que asusta por su proximidad. ¿Qué será de nosotros el día que dejemos de mentirnos? ¿Qué será de nosotros el día que empecemos a abrazarnos? Hay una historia bajo tierra y la rescataré con mis propias manos, con mis propias uñas la abriré. Esta vez es sólo mía. Esta vez no hay red de seguridad que me sostenga. Me repito: lo que está muerto puede resucitar. Y así me encamino hacia el futuro, con el corazón bien abierto.

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