30 marzo 2014

Diario de ausencia I: La muerte de un sueño

Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.
Anne Sexton

1. Confieso que he creído y lo confieso en la oscuridad. Siempre ocurre del mismo modo: un albor, un suelo frío, un regazo que siempre acoge el amor pasado y desechado. Si es que se puede llamar amor a un momento interminable, a una risa, a una palabra dicha al unísono. Siempre ocurre. Cuando me despeino, cuando me descuido, cuando me despido: mi lengua es libre.
2. La cerveza, las estrellas, el dolor, son ineludibles.
3. Mirar los labios que susurran. Mirar las manos silenciosas. Mirar la culpa en las rodillas. Mirar a cualquier lugar menos al verde centelleante. 
4. Cuéntame la entelequia de aquella mañana en el lago, de aquella cabaña que sólo existe en nuestra mentira. En este mundo magullado y predispuesto al desastre, nuestra única esperanza reside en la sencillez.
5. Un sueño muere en su cénit. Allá donde no se cumple, es eterno.

2 comentarios :

  1. justamente hace unos días estaba pensando en lo que dices en el punto cinco, que los sueños mueren en su cénit, y que si no se cumplen son eternos. y me dio tristeza, me dio por pensar que casi prefiero no cumplirlos, porque el hecho de tenerlos y sentir con ansia su cercanía, me daba algo que una vez cumplidos ya no tienen, es como un «¿y ahora qué?»

    (saludos)

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    1. Esa es mi pesadilla, me temo. A menudo pienso que es mejor dejar las cosas sin hacer, para al menos pensar que quizá habría sido posible que... mejor la duda que la certeza de que algo no funcionó, de que algo terminó para siempre. Pero al final termino retractándome...

      Un beso.

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