23 febrero 2014

Yo soy todas las mujeres.

¿Sabéis qué? Yo soy todas las mujeres. Las que barren y las que se licencian. Las que se masturban y ven porno. Las madres y las nulíparas. Las que no tienen miedo a ser. Porque las confesiones, siendo sincera, no es que abunden hoy en día, y tampoco la valentía de afirmar lo que somos. El feminismo sigue siendo necesario. El feminismo, sí, esa palabra impregnada de malas connotaciones y cuyo significado sigue sin ser del todo entendido y asumido. La clave es reconocer cada prejuicio que albergamos sin ser conscientes de su presencia. La clave es leer, a Simone de Beauvoir, Virginie Despentes, Gioconda Belli; comprender que una idea puede ser el origen del cambio. Mi último descubrimiento ha sido Mujer sin hijo (de Jenn Díaz), una novela hermosa sobre maternidad forzada en un mundo no-tan-distópico, no-tan-futuro... lo recomiendo. 
*
¿Sabéis qué? Hay mujeres que ya no huyen de la hoguera. Que se quemarían voluntariamente en nombre de la libertad. Os contaré cómo empezó todo: yo era la esclava de una voz profunda que me decía: te amo te amo mas queriendo decir: eres mía. Licenciada en autocontrol, controlaba mi sed, controlaba mi furia, controlaba mi instinto -que es siempre sabio-; y no arrasaba, sólo sembraba. Y un buen día me cansé. Algunas no estamos hechas para la abnegación y el silencio, para seguir caminos trazados y anteriores a nosotras. Por eso me fotografío sin ropa aunque no sea bella, porque es hora de invertir el concepto y visibilizar lo invisible. Porque alguien debe hacerlo, alguien sin nombre ni fama, y precisamente por eso. Hace unos días Ellen Page salió del armario en una conferencia. Siento una obligación personal y una responsabilidad social, y esta frase resume todo. Considerad cada una de mis desvergüenzas una rebeldía, pero sobre todo, un movimiento en esta partida de ajedrez.
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Como feminista peleo en la única trinchera que sé, y mi trinchera es la palabra. Escribo para que mi hermana, mis amigas, quizá mi hija, puedan ser mujeres libres. Por eso, en mi primer poemario, tienen cabida los abortos, la fealdad, el libertinaje, la violencia... Todo aquello que se nos ha negado y reprimido. He aquí dos citas de dos poemas de este libro en gestación.
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Al alba veréis el humo alzarse
sobre los escudos del déspota
pero la victoria será muda
como nuestra obediencia
y pasará de lado, olvidada,
postergada
cada siglo.
*
Yo soy todas las mujeres
y todas las mujeres santuario.

13 comentarios :

  1. Eres grande, como mujer y como persona. Y siempre es importante recordar que como lo que somos, somos dueñas de nuestras vidas, no le debemos nada a nadie por estar vivas y seguir estándolo.
    Cojo la referencia del libro. Como siempre una gran recomendación.

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    1. Te lo recomiendo mucho, es un libro genial y se lee rápido además. En Internet lo encontrarás.
      Y gracias por el piropazo, una vez más. Sé que te debo un correo, pero estos días han sido una noria. En breves tendrás noticias mías, bonita.
      Un abrazo enorme Mont.

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  2. Te aplaudiría hasta dejarme las palmas de las manos en carne viva. Después de ver cómo el concepto de feminismo se tergiversa, se distorsiona y se patea, da gusto, muchísimo gusto, saber que aún hay personas con la cabeza bien amueblada que luchan por conseguir esa libertad. Magnífico texto, Annie, magnífica reflexión.

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    1. Muchísimas gracias por leerme. Desde luego, no son buenos tiempos para tener ideas, ya que la pasividad está a la orden del día. Personalmente me asombra que haya mujeres que se apresuren a aclarar que 'no son feministas', como si el término fuera tóxico o implicara pertenecer a una secta. Me asombra porque es precisamente al movimiento feminista al que le debemos muchas de nuestras libertades; y me apena que no reparen en los prejuicios que tenemos -me incluyo-, porque todo empieza por reconocerlos.
      Pero bueno, soy una optimista. Gota a gota se crean los lagos, decían.
      Un beso enorme, Alice :)

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  3. Gracias por la mención, querida. "Yo soy todas las mujeres" es la explicación a todo.

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    1. Gracias a ti por un librito tan maravilloso.

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  4. Que no decaiga la fuerza de esos dos últimos versos. Te abrazo mucho, y también a tus palabras.

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    1. Yo sí que te abrazo fuerte, A. Nos debemos una charla.

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  5. Qué gran entrada. Transmites fuerza con ella, además de confianza. Me gusta mucho, sí.

    ¡Besos!

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    1. Mil gracias, Isi. A veces me vuelvo mujer fuerte por momentos, aunque el efecto no dura tanto como me gustaría, ¡me temo!
      Un abrazo enorme.

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  6. Ojalá todas las mujeres que se consideran feministas lo fueran de verdad y no sólo una pose. Ojalá todas tuvieran tu fuerza y tus ganas de luchar por lo que verdaderamente importa.

    (sonrisa de elefante)

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