22 julio 2013

antioración

Me obligaron a ser tan buena
que rezo más por tus muertos
que por tus monstruos.
No hoy.

Hoy la bondad tiene otro nombre
ha desechado las máscaras.
Hoy me visto de mis restos
de los restos de mis restos
los restos de alguien que una vez anduvo erguida
y se rodeó de fieles, les lavó los pies,
multiplicó sus dichas
(peces famélicos
que poco necesitaban para alimentarse)
los restos de alguien que dejó de ser alguien
después del tercer latigazo
para convertirse en estigma
el del milagro que no se produjo.
Los restos de alguien que al volver a la vida
aún tuvo que forcejear
con tu recuerdo
granítico,
impidiéndome el paso,
protegiendo el sepulcro
de lo que fuimos.

Pero emprendí mi éxodo,
el fuego en mi cabeza
consagrando
mi lengua al idioma del odio.
Camino hacia el Canáan que me juraste
y que vi de lejos tan sólo.
Me acerco a ti armada de cuernos
hondas, la espada del ángel,
aceite de ungir y las siete plagas,
las armas de profetas y pueblos heridos.
Me arrodillo ante el sanctasantórum
y a aquel rey justo, ¿Salomón era?
(el que casi escinde un bebé en discordia
como quien desgaja una fruta dulce)
le ofrezco el vino y le elevo el salmo
ojalá tú también lo oigas.

Que te escupan
en los ojos
hasta quedar ciego
hasta que no recuerdes
la belleza
que habitas sólo
con estar vivo.
Que te los arranquen.

Que te hagan el amor cada noche,
nunca dos mujeres
a la vez.
Que para sus senos basten
tus manos
(finitas).
Que para su boca baste
tu aliento
(ahorcado).
Que para sus piernas baste
tu envite
(exangüe).
Y que aún así no sea suficiente
y sufras.

Que te claven en una cruz
lo bastante alta para atisbar el mundo
y sus horrores, que son la suma
de todos los hombres que se te parecen.
Que la esponja en los labios te sepa a sangre
y sea vinagre y hiel lo que llores.
Que te avergüences.

Que te maten
como tú me mataste
un dos tres
hasta tres lanzadas.
Morir todos moriremos
yo en la campana de vidrio
mi amante en la guerra
mi madre en la camilla
mi hermana en el moho
pero tú mereces
pasar por el potro,
ser estirado
hasta el chasquido
como un elástico,
girar y girar sobre la parrilla;
ver caer a tiras tu piel descuajada;
oír el suspiro del león que aguarda
la torpeza de tus pasos en la arena.

Y la mayor tortura de todas:
que te amen.
Que una desconocida Verónica
mane del gentío, esquive los vítores,
enjugue
con su pañuelo
la herida de espina en tu frente
hasta formar lívidos
contornos
en su blancura,
mancillando la seda
con tu olfato permeable a cualquier engaño.
Que asistas a la atrocidad que es tu ser
anclándose para siempre en su Historia,
un no humano
un no animal
un no piedra
sólo la náusea
impresa a la fuerza
en la pureza de alguien,
que se hallaba allí por casualidad
y por error rebañó tu agonía.
Sabrás así que no eres digno
de su fallo
ni su sollozo,
tu cabeza no vale treinta monedas
la oreja de un soldado, el duelo de una virgen.
Lo entenderás,
retomarás tu ascenso
hacia el calvario,
por fin consciente
de que no eres pastor ni cordero
tampoco lobo, sino Baal.
Falso ídolo.
Res dorada.
Al tercer día,
dormirás.

Y ni siquiera entonces habrás sentido
la décima parte que yo.
Golpeo mi pecho con un puño que tiembla.
Perdón
Señor.
Perdón
Señor.

Ésta es la última
vez
que odio.


Aleksandra Waliszewska

14 comentarios :

  1. Palabras que se echan sobre de tí, mordiéndote, azotándote. Rotundo, doloroso, absoluto. No había leído nada tuyo parecido y me asombra que aún así no suene falso, que sigas siendo tú, una faceta desconocida, con fuerza y rabia.
    Magnífico.
    Me asombras cada vez más.

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    1. Mil gracias, Miriam :) La ira es patrimonio de todos, al fin y al cabo... y mejor en los poemas que en la vida.

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  2. Maravilloso, sencillamente no encuentro otras palabras para definirlo, y eso que yo no soy muy amiga de la poesía, pero tu forma de escribir tiene algo que atrapa.(Ojalá un libro tuyo en mi estantería para poder releerlo continuamente, tus letras lo merecen ^^)

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    1. Muchísimas gracias, de verdad, no sabes lo que significa para mí que quieras tener un libro mío, y vengas y me lo digas :) ¡Ojalá algún día ese objetivo pueda hacerse realidad!

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  3. Algunas cosas las lees y sientes que, escribas lo que escribas sobre ello, no será suficiente. Te oprimen hasta que desapareces, y tras de ti sólo quedan esas palabras, etéreas y aún así tangibles como una herida profunda. Sólo que en tu caso, querida, las palabras también se encargan de cortar la hemorragia.

    Eres demasiado hermosa. Y aún sobrepasándote, eres humana.

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    1. ¿Qué iba a ser sino humana?
      ¿Qué son las palabras sino cuchillo y vendaje, verdugo y herida? (a la vez)

      Gracias, hint. Muchas gracias.

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  4. No puedo comentar nada, no puedo explicar nada después de leer esta antioración. Cualquier palabra que exista me sabe a poco para poder darte a entender lo que he sentido mientras leía y lo que he sentido al terminar de leer.

    (sonrisa de elefante)

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    1. Muchísimas gracias, que hayas sentido algo de forma tan intensa ya significa mucho para mí.

      (sonrisa para ti, bonita)

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  5. Simplemente: Intenso.
    Te sigo.

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  6. Magnífico Annie.
    Aunque no soy amiga de la poesía esta antioración es increíble porque una vez que empiezas a leerla no puedes dejarla hasta el final, una cosa te lleva a la otra aumentando la intensidad y es un odio tan profundo que se expresa incluso con belleza.
    Quién diría que hasta el odio podría expresarse de una forma tan brillante y admirable.

    Felicidades, escritora.

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    1. Muchísimas gracias por pasarte y leerme, Valeria, ya es un halago y sobre todo si es con ese resultado... en realidad cualquier sentimiento, o eso pienso yo, puede ser expresado de forma bella, sea cual sea su naturaleza. He ahí el poder del arte :)

      Un beso gigante.

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